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13/9/2020

Los trastornos depresivos podrían aumentar hasta un 20% por las crisis sanitaria, social y económica derivadas de la pandemia

El Día Mundial para la Prevención del Suicidio da visibilidad a una realidad social que provoca 3.500 muertes al año en España


Los trastornos depresivos podrían aumentar hasta un 20% por las crisis sanitaria, social y económica derivadas de la pandemia

Cada año 3.500 personas mueren por suicidio en España, es la segunda causa de muerte en población entre 15 y 29 años. En el mundo, los datos oficiales hablan de casi un millón de personas, cada 40 segundos se produce un suicidio. Desde el año 2003, cada 10 de septiembre se celebra el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Una fecha promovida por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de concienciar de la importancia y de la posibilidad de prevenir el suicidio.

A lo largo de la semana diferentes actividades han recordado este día y se ha presentado el Libro Blanco "Depresión y suicidio 2020. Documento estratégico para la promoción de la Salud Mental", impulsado por la Sociedad Española de Psiquiatría y la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB). Analiza en detalle la epidemiología, el impacto y los abordajes de la depresión y del suicidio desde diversas perspectivas.

Es una actualización y compilación que aborda el problema de salud pública de la depresión y el suicidio y su prevención, en el que los aspectos clínico-científicos se abordan con diversidad de perspectivas. Organizado en 20 capítulos, han participado una treintena de especialistas, une visiones de clínicos, pacientes, familiares y periodistas y se presta especial atención a poblaciones con especial vulnerabilidad, entre ellas, víctimas de violencia de género, población LGTBI o personas en riesgo de exclusión social.

Aumento de trastornos depresivos por la pandemia

Los trastornos depresivos podrían aumentar hasta un 20% en los próximos meses y años a causa de la pandemia actual de COVID-19 y de las crisis social y económica que se prevén, según explica el doctor Celso Arango, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP). Por ello, los expertos recuerdan la importancia de poner en marcha programas de prevención y hacer un abordaje temprano de las enfermedades mentales. 

Según explica la doctora Mercedes Navío, coordinadora del Libro y de la Oficina de Salud Mental de la Comunidad de Madrid, esta pandemia "ha puesto en cuestión dos fantasías que caracterizan nuestro funcionamiento habitual que son la ilusión de invulnerabilidad y la ilusión de control, haciendo que aumente el estrés ante la incertidumbre, que sintamos amenazada nuestra integridad y la de nuestros seres queridos y que nuestra forma de vida se vea afectada, tal y como ha sucedido". Para amortiguar este impacto los expertos consideran realmente importante que se pongan en marcha actuaciones en las poblaciones que tienen especial vulnerabilidad, entre las que se encuentran las personas que trastornos mentales. Por ello, este libro blanco dedica un capítulo especial a analizar el impacto de la COVID-19 en la depresión.
 
Actualmente en España, la depresión afecta a 1 de cada 5 mujeres y 1 de cada 10 hombres. "Se estima que en 2050 esta enfermedad será el principal problema de salud, lo que le convierte en una prioridad de salud pública", advierte la doctora Ana González-Pinto, presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica, quien añade que la "eficacia de los tratamientos de la depresión y la eficacia de la prevención integral del suicidio hacen que no priorizar este último sea una mala gestión sanitaria".
 
Por su parte, el doctor Arango apunta a que en los países donde "hay una mayor inversión en salud mental, hay una menor incidencia de patología mental y, además, un ahorro económico". Por eso, y ante la expectativa de un aumento de prevalencia de la enfermedad, este especialista insiste en la relevancia de "seguir invirtiendo en salud mental y en que los pacientes tengan acceso a las terapias y tratamientos que pueden suponer una innovación". 

Salud mental y Covid-19

Las personas con enfermedades mentales, quienes han padecido la COVID-19 con sintomatología más grave, las familias de fallecidos por este virus y los trabajadores sanitarios que están en primera línea son los grupos con mayor riesgo de padecer depresión y otras enfermedades mentales. "En estas poblaciones ya estamos viendo un aumento de patologías que están muy bien descritas: ansiedad, depresión, consumo de alcohol y suicidio”, describe el doctor Víctor Pérez Sola, coordinador del libro y director del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Hospital del Mar. 
 
La doctora Navío subraya que es "muy importante poner en marcha actuaciones que amortigüen el impacto que en estas personas ese tipo de estrés puede provocar, ya que se puede incrementar el riesgo de estrés postraumático, de duelo patológico, y aparecer reacciones de estrés agudo, incremento de la ansiedad o de la sintomatología depresiva en algunos casos". De hecho, tal y como se recoge en el libro, el 25% de las más de 700 personas que participaron en un programa de prevención de duelo complicado fue derivado a consultas de salud mental. 
 
La actuación terapéutica y preventiva en los trabajadores sanitarios que están en primera línea en esta crisis es fundamental, "estudios recientes revelan un aumento de más del 50% de la sintomatología de depresión, de ansiedad y el insomnio entre estos profesionales que no deben dudar en acudir a los servicios de psiquiatría si tienen síntomas", explica el doctor Pérez Sola.
 
Otro grupo de población especialmente vulnerable ante la COVID-19 son las personas con enfermedades mentales. Entre las primeras consecuencias que han experimentado ha sido la disminución en la atención tradicional, ante la necesidad de reorganizar la asistencia. "La teleconsulta ha sido fundamental para garantizar el acceso a los tratamientos a las personas con trastorno mental y trastorno mental grave en la fase crítica en la que la minimización del riesgo de contagio era la prioridad", señala la doctora Navío. A pesar de ello, advierte que ha de ser "complementaria a las formas de atención habituales y nunca debe sustituir a la atención presencial cuando se trata de salud mental, donde la creación de vínculos entre el profesional y los pacientes y el seguimiento de los mismos es especialmente importante ya que es terapéutico en sí mismo".

10 de septiembre: Día Mundial para la Prevención del Suicidio 

En Aragón, Las Cortes albergaron, a finales del año pasado, el acto de presentación de la primera guía aragonesa sobre detección y prevención del suicidio dirigida a la ciudadanía. Un proyecto en el que participaron representantes del Colegio Profesional de Psicología de Aragón (COPPA), el Teléfono de la Esperanza de Aragón, la Asociación de Periodistas de Aragón y la delegación aragonesa de la Asociación Nacional de Informadores de Salud. Ahora se prepara, la guía con recomendaciones para periodistas, que cuenta con el respaldo del Gobierno de Aragón y que se presentará próximamente. 
 
En cuanto a los datos en esta Comunidad Autónoma, cada año se quitan la vida en torno a un centenar de personas, lo que equivale a una muerte cada tres días. Como explican desde el grupo sobre Conducta Suicida y Autolesiva del Colegio Profesional de Psicología de Aragón, el suicidio se ha convertido en un problema de salud pública y social que, de forma progresiva, va ganando peso entre la sociedad a la hora de elaborar planes preventivos y de tratamiento para las personas con ideación suicida y su entorno personal más próximo, o en su caso, para las familias de la persona fallecida.
 
"En nuestro país los datos son demoledores con respecto a otras cifras de fallecimientos no naturales, encontrándonos con una media de 10 fallecimientos por suicidio al día, sin contabilizar el número de intentos que no se llegan a consumar, y de los cuales se hace difícil su registro", afirman desde el grupo.
 
"Con carácter independiente, y mayor prevalencia en la adolescencia, encontramos un tipo de comportamiento que puede pasar en ocasiones más inadvertido para el entorno social de la persona, y en el cual esta se inflige un daño físico de forma totalmente voluntaria", explican. De hecho, la conducta autolesiva que, en ocasiones, puede llegar a ser el escenario previo al suicidio, es en la mayoría de los casos una forma de exteriorizar el intenso dolor emocional que siente la persona, determinando la gravedad de dicha conducta el tipo de lesiones infligidas: cortes en brazos o muñecas, quemaduras, golpes y un largo etcétera, no siendo exclusiva de un trastorno mental, sino más de un déficit de control y expresión emocional.
 
Por eso, detectar este tipo de conductas en alguien cercano o conocido por nosotros resulta importante para que la persona pueda expresar su dolor y su malestar, sin intentar minimizar ni obviar la visión del momento que vive, escuchando y permitiendo que nos diga cómo podemos apoyarle y ayudarle.
 
"Aunque parezca que en un primer momento no es del todo suficiente, sentirse escuchados, valorados y apoyados, puede ser determinante en la evolución de su situación", aseguran desde el grupo del Colegio Profesional de Psicología de Aragón. Además, como explican, ambos tipos de conductas, la conducta suicida y la autolesiva, requieren planes de intervención, tanto de carácter sanitario como social, en los que tengan como prioridad la salud física y mental de la persona, y por supuesto, a su entorno más próximo.
 
Piden que se siga trabajando en la línea de elaboración de planes de intervención y prevención desde las instituciones y los centros sanitarios, "siempre desde un plano multifactorial y transversal, visibilizando ambas conductas y concienciando a la sociedad de la gravedad del problema, eliminando los estigmas sociales que sufren tanto la persona como sus familiares, y los falsos tabúes que circulan entre la sociedad", concluyen.
 
El Libro Blanco "Depresión y suicidio 2020. Documento estratégico para la promoción de la Salud Mental" ha contado con el apoyo de Janssen. Su edición digital se puede descargar desde las webs de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) y la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental.
 
Guía Informativa para la Detección y Prevención del Suicidio. Descargar 

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Comentarios

ortodoncia badajoz

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Mas que podrian , aumentaron sin duda segun un estudio de la OMS traera consecuancias tragicas en los proximos años un poco tambien por le tiempo de encierro ewn cada pais , pero sin duda en pacientes proclives a este tipo de enfermedades era una bomba de tiempo dependeria mucho del entorno y del profesional que lo trata darle una solcuion adecuada para mitigar por lo menos los efectos.

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